La loma de Tiscapa: memoria entre concreto y asfalto

Foto ensayo


Tiscapa museoLa Loma de Tiscapa es un sitio  con historia.  Ubicada en  el centro  de Managua, definida por un accidente geográfico y privilegiada paisajísticamente  por una laguna de origen volcánico, “la loma”, es en sí misma un archivo histórico con mucha memoria que descifrar.

 La posición geográfica de este sitio, ha seducido a caudillos y dictadores a lo largo de la historia comprendida desde finales del Siglo XIX hasta la actualidad, lo que la ha convertido en escenario de las más extremas pasiones humanas exacerbadas por el poder.

La loma, guarda en sus entrañas secretos similares a los que la laguna ahogó en sus aguas.

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Al pie de la loma, por donde se accede a ella, está erguido el monumento a Franklin Delano Roosevelt, conformado por dos imponentes columnas estilizadas (hay quienes dicen que son alas de águila abstractas  que simbolizan la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial).   Si bien está obra escultórica está ahí desde 1945, no tiene mucha relación con las historias que en espacios recónditos, inaccesibles y oscuros, de las propias entrañas de la loma, se ocultan bajo las capas de asfalto  y concreto.

El sitio tiene elementos que nos obligan hacernos una serie de interrogantes que  la historia responde a medias o simplemente no responde.

La loma de Tiscapa  es un collage, una historia remendada,  con una sensación de tranquilidad inquietante, que se percibe cuando se pisa el asfalto que la cubre y se recuerda todo lo que de su pasado reciente se oye decir,  es un sitio en el que conviven  los vestigios del terror por los vejámenes, torturas y asesinatos de la dictadura somocista, el encarcelamiento de presos políticos durante el régimen sandinista de los años 80 y el relativamente apacible ambiente que se proyecta al ser  visitado, siempre que el visitante llegue por mera distracción y no lleve  inquietudes que plantearle a este lugar lleno de archivos, un sitio tatuado por doquier por la memoria del pasado.

La loma de Tiscapa es hoy por hoy un sitio encerrado en una paradoja. Los últimos gobernantes lo han convertido en una suerte de convergencia entre sitio turístico, parque histórico y cárcel. Así pues se puede llegar a este sitio como un simple turista, un visitante habido de conocer su historia,  o como prisionero.  Hay espacio para las tres modalidades. Aquí surge una de las más inquietantes preguntas, ¿por qué insistir en que parte de este sitio histórico conserve su condición de cárcel, desoyendo voces de familiares de los reos, de organizaciones de Derechos Humanos y de buena parte de la población?

Tiscapa letreros
Cuando se recorre la loma, esta va contando parte de su historia, pero con una narrativa a veces tímida y a veces tajante, también advierte al visitante sobre espacios prohibidos.

Sobre la piel de concreto y asfalto que cubre la loma,  se adhieren con sorna, como parásitos,  diferentes recuerdos del pasado, definidos por hechos que muchas veces son reeditados. Reviven.

La muerte también ronda aun, pues de vez en cuando se lanza decidida arrebatar una de las desventuradas vidas  que ahí son hacinadas para los interrogatorios policiales, uno de los  últimos casos se dio a inicios del mes de mayo de 2015. El diario La Prensa de Managua tituló entonces: “Detenido aparece ahorcado en celda”  La polémica que generó el hecho no se hizo esperar y la versión oficial fue contradictoria.

Son las mismas celdas que utilizaba Somoza para acallar la voces subversivas.

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La narrativa que expone esta protuberancia que se hincha al sureste de Managua, está impregnada sin duda de mensajes contradictorios que sugieren que la historia de Nicaragua seguirá siendo cíclica. Hay una simbología icónica llena de elementos intertextuales, exógenos, que le pretenden imprimir al sitio un carácter de cita con la historia y a la vez de aventura.
Sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo. No deja de ser un espacio público y prohibido, con fronteras definidas. Una confluencia de cielo e infierno. Ahí están, en sus calabozos los alaridos sepultados, ahí están en la laguna muchas voces ahogadas. ¿Cuántas más almas se habrá tragado la laguna? Surcas sus cielos en un cable no libera, solo es una sensación esporádica.
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Sandino el omnipresente. Desde distintos puntos de Managua se puede ver la silueta de 18 metros de alto que corona la cúspide de la loma, Sandino también es el protagonista central en la mayoría de las fotografías que se exponen en un sitio destinado para contar algunos episodios de la historia. La narrativa del sitio es bastante clara.

 

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