El Tortuguero: Un pueblo con algo de Macondo y otro tanto de Comala

Recorriendo aquel pequeño poblado, fui encontrándome cada sorpresa. Para empezar debo decir que sus moradores tenían 4 meses sin luz eléctrica, pues el ruidoso generador que funcionaba 4 horas diarias (de 6 de la tarde a 10 de la noche), desde hace casi 20 años, colapsó. Algunos dicen que cuando este fue instalado nadie tenía electrodomésticos y solo se usaba para iluminar, ahora la gente tiene planchas, televisores, hornos de micro ondas, entre otros aparatos.

Mi visita fue en verano y en esta época, cuando el sol se ubica en el cenit, el calor ahí es inclemente, llegando a infernal, como el que describe Juan Rulfo en El llano en llamas cuando se refiere a Comala,  y en esos meses sin luz es era una odisea conseguir una bebida fría o un trozo de hielo.  Solo hay un lugar donde se puede encontrar hielo y se vende como “pan caliente”,  es donde doña Martha Arana, en ese momento la única señora que tenia  una maquinita para congelar agua, funcionaba con un generador alimentado de diesel, ahí el hielo se vende por libra… ¡y vaya que el hielo pesa!   Era un buen negocio, pues doña Martha tenía  el monopolio del hielo.  Había algunos hogares donde tenían refrigeradores, pero sin electricidad equivale a algo que les va sonar diametralmente opuesto; tener abundante agua, pero no grifos en las casas y hago la analogía porque ese es otro fenómeno interesante y por demás contradictorio, pese a que el pueblo esta bordeado en buena medida por un ancho río, no tiene servicio de agua potable, la población toma agua de pozos artesanales y del río.

El recorrido y la curiosidad me llevan a encontrar otras situaciones dignas de Ripley, contradicciones, ironías y actitudes fuera de cualquier lógica, a continuación relato algunas escenas que vi y viví, y que además ilustran lo que digo:DSCN7839

Los frijoles abundan, pero están escasos

Muchacha, y los frijolitos? su respuesta fue una sonrisa, que aunque tímida, no ocultaba su dentadura llena de metales, como es común ver en muchas personas en ese lugar.   Dio la vuelta y se regresó por donde vino. La pregunta por los frijoles,  fue después que la joven pusiera sobre la mesa mi desayuno, y no es que mi plato de gallopinto no tuviera frijoles, pero era fácil contarlos. En la entrada del lugar donde comí solo se leía “Comedor”.  Luego supe en el pueblo que irónicamente la cosecha de frijoles fue buena, abundante, por demás generosa, pero la paga está por el suelo. comerciantes foráneos llegan a comprar el grano alimenticio y quieren pagarlo a precios irrisorios, los agricultores del pueblo prefieren entonces almacenarlo y esperar a que los precios mejoren un poco.  El frijol se escasea por abundante.

Pulpería de armas y municiones

La fachada es similar a la de una típica pulpería, pero en su interior se exhiben escopetas, revólveres,  rifles para cacería y sus respectivas municiones. En medio del mercadito local, entre pequeños  negocios de ropa y abarrotes,  se encuentra esta armería, ahí hay armas de diferentes calibres. La pregunta obligada,  ¿será rentable este negocio en este fin de mundo? al parecer si, los indices de violencia en este pueblo son altos y quizá sea mejor andar armado, a otros les gusta la cacería.

la viejita del balde de agua

Son como las 3 de la tarde y estoy frente a la Alcaldía cuando veo pasar a una anciana caminando encorvada y con mucha dificultad con un balde de agua en la cabeza.  La escena me provoca un sentimiento de pesar.  Me acerco a la señora y le ofrezco mi ayuda, Deme el balde abuelita, le digo mientras se lo quito de la cabeza, hasta donde va? ella agradecida me señala, llegamos a la esquina de donde Pancho y doblamos pa´dentro, de ahí agarramos pal fondo. Eran como 300 metros, ella ya había caminado otro trecho similar.  ¡Usted no debería andar cargando esto!  ¡Ay hijo, la necesidad!

Al llegar a la casa, una sorpresa indignante: Aquí está el agua,  grita la anciana desde la puerta, y un hombre joven, de unos 25 años, desde una hamaca y sin moverse le responde: ahí póngala.  Sin medir consecuencias, no pude dejar de expresar mi condena a tal actitud grosera con la anciana. Pero para mi bien,  era tanta la holgazanería del tipo que ni siquiera hizo el menor esfuerzo para responder a mi interpelación.

La viejita obtuvo unos pocos pesos por el balde de agua.  Más tarde la vi pasar otra vez con el balde en la cabeza, y después, ya casi al anochecer, llevaba un manojo de leña.

Un local para el albur en medio de la nada

Pese a que no hay fluido eléctrico, existe un local en el que hay aproximadamente 20 máquinas  “tragamonedas”, similares a las de cualquier casino en la capital. El local es un caos acústico, la música se mezcla con sonidos electrónicos y tintineos metálicos de las máquinas y de fondo se escucha la planta eléctrica que hace funcionar ambas cosas.  El silencio de la noche es abofeteado por varias horas por el ruido que sale de este sitio para el albur.  obviamente no faltan los clientes del lucrativo negocio, quienes amarran sus caballos en la entrada del local.

El bosque en llamas

A las 6 am, poco después del alba, la luz del sol revela una especie de niebla, que no deja ver el caserío que hay mas allá de los 200 metros.  Es humo, que trae el viento de la montaña, pues hay quemas provocadas, algunas indiscriminadamente, sufre la flora y la fauna.  Es que están preparando la tierra para la siembra, justifica un poblador con el que conversaba.  Ya el invierno está cerca, afirma.

“Ya viene el barco”

Todos los martes es una algarabía, algo parecido a una feria. Toda la gente baja de sus comunidades y fincas a caballo por tierra o en cayucos y botes por el río. Todos traen lo que producen, principalmente quesos y granos básicos.  Pues es el día de comercio, es el único día en la semana que se ve tanto movimiento.

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foto: Luis Sánchez

El  barco llega a través de los ríos  Kurinwuas y Kukarawala después de atravesar el río Escondido desde El Rama hasta Bluefields e internarse en el Río Kukra hasta llegar a Laguna de Perlas, una travesía de mas de 24 horas.  el barco parte desde el municipio El Rama, con comerciantes que llegan incluso desde Managua a comprar queso y granos.

Mucha gente a caballo, niños vestido con sus mejores ropitas, mujeres vendiendo comida, comerciantes ofreciendo desde ropa usada que llega en pacas, el comercio ahí se da hasta con chanchos y gallinas.  Pero al terminar la jornada todo vuelve a la normalidad.  El barco sale de regreso hacia El Rama en la madrugada del miércoles.  Será hasta el próximo martes.

Lo positivo

Aunque a paso de tortuga, el pueblo se está asomando a la modernidad, y el progreso está empezando a dejar sus huellas, es lo menos que puede pasar, como decimos en Nicaragua, a estas alturas del campeonato.

La telefonía celular está por llegar, aun no hay antenas para captar las señales, pero una de las compañías telefónicas que operan en el país está preparando su instalación, pese a que aun no llega, el entusiasmo de la gente se manifiesta de manera que muchas personas, aun sin haber señal, ya tienen su teléfono celular, principalmente los jóvenes.   Esto obviamente, en buena medida, más que a una necesidad, también obedece a una cuestión de moda, y por lo que ví, me atrevo a decir que tener un celular  es  también cuestión de estatus.

La electricidad también viene de camino y esta vez para quedarse. Los pobladores están haciendo lo suyo para acelerar el paso, se conforman cuadrillas de trabajadores voluntarios para avanzar con el posteado y cableado.  Así es,  los postes para la electricidad se vienen sembrando desde la ciudad más próxima, son muchos kilómetros, pero se está avanzando. Muy pronto el pueblo tendrá luz eléctrica permanente por primera vez en su historia, y con ella llegarán otros beneficios, aunque es seguro que también se incrementen algunos vicios y hábitos propios de la ciudad.

Hay que advertir  a doña Martha que cuando la electricidad llegue, se abaratará el hielo y ella se verá obligada a repensar su negocio, pues ya no tendrá el monopolio del agua congelada.

Loable

La municipalidad, como una estrategia para aportar al progreso y ver cambios a corto y mediano plazo, está otorgando becas a jóvenes para  que puedan profesionalizarse una vez que terminan el bachillerato. Estos muchachos y muchachas emigran hacia las Universidades de Bluefields y otros hasta Managua, en busca de un sueño.  Algún día El Tortuguero saldrá adelante, para ello desde ya parte de sus habitantes están haciendo lo suyo.

 

 

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